19 marzo 2009

EL REGRESO




Aves negras vuelan,

anidando en el encanto, ficticio,

de tus risas.

Aladas almas confusas

descendiendo cual la bruma,

la niebla y la locura.

Angel muerto de las dudas,

sombra de ojos, azules, no hundidos,

reflejos de amiga muerte

en tus pupilas rotas,

desgarradas, lejanas.



Y tú... esperas

sin misterios, sin prisas

sin remedio.



Se agolpa tu sangre y tus recuerdos

y dejas que te invadan los dolores

los miedos, las almas, ya muertas.



De leña llora en rojo

llama luminosa desprendiendo gritos

en las urnas frías de tu sino

estallando contra el muro, brutalmente,

tus risas, tus besos, tu destino.



El pájaro altivo que en tí vive,

que sueltas y que coges

a tu antojo.

Despliega alas y se dobla

para morder con furia tu camino.



Ojos fríos de luz inexistente,

labios sin risa, ya perdida,

abatido caes, como la niebla

pájaro negro de tu vida



Vuelves a anidar en el destino

vuelves, revoloteando, ante la muerte

muerte que tu mismo,

a puro acero, instauraste,

engendraste con tus manos.



Mueres, pájaro violento

por amor o por antojo

estallado corazón

que desgranas, los despojos

en que tu mismo te viertes

ante tus, ante mis, ojos.



No hay pena, ni olvido,

ni lágrimas, ni sollozos

desapareciste herido,

o tal vez, no has existido.

nunca, nunca, ante mis ojos.